La Anastenaria es el nombre con el que se le conoce a un ritual griego liderado por los creyentes de la iglesia ortodoxa. No tengo mucha información al respecto y no he podido indagar en el tema como se debiera, pero los puntos básicos sobre esa 'fiesta de caminar sobre el fuego' se remonta a 1250, cuando se incendió accidentalmente la iglesia de San Constantino. Los creyentes y las personas que participan en este ritual se reúnen durante el mes de Mayo en la región de la Anastenaria para mostrar su devoción, y así llevar a cabo las actividades que hacen semenjanza a la de un culto que se realiza a los ojos de todos, sin esconderse de nadie. Los sacrificios de animales, y los sonidos que se emiten en cuanto los pies de las personas entran en contacto con los trozos de madera ardiendo en llamas, han sido capturados en un lanzamiento bastante extraño titulado "Music Of The Fire Walkers", en el cual aparecen cerca de 10 narrativas que documentan los sonidos y los canticos que se fueron escuchados en la villa de Agia Eleni, Serres en 1979. Algunas de las composiciones de este material ya habían estado circulando en la red como una 'rareza' difícil de conseguir, la cual ahora ha sido lanzada oficialmente por el sello ΚΕΜΑΛ (una imprenta impulsada por Berceuse Heroique) en una edición en vinyl de 12", en la que además aparecen dos reinterpretaciones de este ritual al mando de Vatican Shadow y Pete Swanson, mismas que pueden escuchar a continuación.
2016 fue el año más estresante que he vivido hasta el momento, ya que más allá de todas las tragedias que se presentaron alrededor del mundo y las promesas rotas de algunas personas que simplemente se pasaron otro año sin sacar un disco (cof cof Johnny Jewel, cof cof), también se encargó de darme un par de puñetazos en la cara y en la entrepierna por llevarse personas que nunca jamás podré ver en directo como el caso de Alan Vega de Suicide , Leonard Cohen, Caroline Crawley de Shelleyan Orphan, Pauline Oliveros, Else Marie Pade, Geneviève Elverum, Isao Tomita, Cash Askew de Them Are Us Too , Joey Casio, Cherushii y, entre muchos otros más, al mismo David Bowie . Esta lista de discos no es como cualquier otra que he publicado en años pasados, ya que aunque los tributos siempre me han parecido una cosa super cliché, al final quiero dedicarle este conteo a esas bellas almas que no podrán seguir haciendo que este mundo sea menos doloroso. ¿Demasiado cursi? Tal vez, pero eso me vale dos...
