
Conocí a Minks con "Funeral Song" hace poco más de dos años en medio de todo el furor que iba provocando el nacimiento de esta nueva oleada de actos de post-punk que por lo regular se mantienen bajo la estética DIY de nuestros días. Después de esto, llego la hora de encontrarme con "Ophelia"; una canción perfecta en cada uno de sus aspectos, tanto líricamente, melódicamente, y el exquisito sólo de guitarra que se hace presente a la mitad de la canción, el cual de forma inmediata trajo a mi mente los tonos bajo los cuales The Church presentó "Starfish" a finales de los 80. Con tan sólo esos dos primeros sencillos su álbum debut se convirtió en algo muy atractivo para mi, y al final del día "By The Edge" no dejó absultamente nada que desear debido a que cumplió con cada una de las expectativas que se le tenían. Seguro, tampoco fue un álbum impecable, pero en él se podía percibir na banda portadora con una esencia que se podía mezclar sin ninguna complicación en los ambientes lejanos del post-punk como lo es la música instrumental que en los 60 estaba al mando de diversos actos de garage. La cierta suciedad en los tonos grises de sus composiciones y las voces que por momentos parecían no seguir el rítmo de la melodía, fue algo que hizo de Minks uno de los actos más interesantes de Captured Tracks, y no por algo a lo largo de estos meses ha existido un séquito de escuchas bastante sólido que constantemente estuvo preguntando por el lanzamiento de "Tides End". Esta producción puede ser considerada como el segundo álbum de larga duración de Minks, pero si le echamos un vistazo a cada una de las grabaciones que existen de la banda, nos encontraremos con una notable variedad de lanzamientos en los que constantemente se van moviendo por diferentes terrenos que en este 2013, los han llevado a incursionar un poco más en los ambientes del synth-pop como lo hiizo Wild Nothing en su más reciente EP. La formula es sencilla: los coros son pegajosos, las armonías no resultan nada complicadas para el oído, y los acordes de guitarra van tomando formas muy coquetas para representar de un modo pomposo los colores del arte de "Tides End". Los cambios en sus prioridades instrumentales para la creación de este disco son muy evidentes, ya que en lugar de seguir utilizando la batería convencional han optado por incluir un equipo de maquinas de percusión, y sintetizadores que estén por encima de los discretos solos de guitarra que pueden existir en temas como "Weekender". La temática en estas canciones también es muy simple, todo aquí es sobre tirar buena onda con tus amigos, y salir en un fin de semana a recorrer las calles de la ciudad mientras suena este disco... En los 80. "Romans" puede ser utilizada como un pequeño himno para felicitar a alguien en su cumpleaños, y también es el ejemplo perfecto para comparar el giro que Minks le dio a su sonido en comparación a su "By The Edge", ya que en aquel material nos daban la bienvenida con un bajeo cavernoso respaldado de una acústica que iba entrando en los mares oscuros que constantemente hacian que fueran comparados con The Cure, y en esta ocasión nos reciben con los brazos abiertos en un escenario amigable que rápidamente nos teletransporta a un fenomenal oasis de pasión en "Everything's Fine". Lo interesante de este disco viene a la hora de tratar de descifrar para qué tipo de oídos estará siendo efectivo cada momento del mismo, y lo brillante es que no importa si son escuchas de Two Door Cinema Club, o de sus colegas de Wild Nothing y DIIV, "Margot" puede ser uno de los momentos clave que hagan que su playlist de verano resulté un éxito. Ahora, si están esperando que exista un "Ophelia" en este trayecto de 10 canciones, me parece que quedarán un poco desilucionados al terminar de escucharlo, con todo y que existen piezas fenomenales como "Playboys Of The Western World" que, según un dato interesante, es una canción que se va basando en una obra de tres personajes que originalmente fue presentada en 1907 (!) en Dublin, lo cual demuestra que Minks es uno de esos actos que no tiene como prioridad el estar haciendo enfasis en las mismas situaciones que vivimos día con día en nuestro entorno social sin importar lo extenso o límitado que sea. Ahora, no todo aquí es tan nuevo, "Painted Indian" es una canción que presentaron el año pasado en forma de demo que, en ese entonces, portaba un sonido tremendamente fiel al de su debut, pero en esta ocasión le ajustaron el color para que se ligue muy bien con los synths de "Hold Me Now" y el bajeo a-la New Order en "Doomed And Cool". Tal vez no es un disco desagradable, pero desafortunadamente ya se ha escuchado este mismo cambio en un montón de lanzamientos como el de Kisses, y a estas alturas del partido ya no resulta tan relevante la estética feliz de Minks, después de haber pasado por momentos llenos de desolación como lo plasmaron en el corte que le da nombre a este material y en "Ark Of Life". A esto no lo llamaría un progreso, ya que en su modo original Minks estaba funcionando a la perfección al no seguir un estilo en particular para la elaboración de una muy buena canción, a diferencia de este empaquetado de electro-pop que por momentos resulta muy insípido y carente de identidad... Pero hey! "Everything's Fine" y "Playboys Of The Western World" exhiben el potencial que aún tiene este proyecto encabezado por Sean Kilfoyle.
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