James Whipple es un productor bastante extraño, a veces ni siquiera estoy seguro sobre lo que está tratando de decir con la densidad que se apodera de sus canciones que, inicialmente, parecía que se iban a mover por los mismos terrenos de la electrónica más accesible y sin sentido que termina apareciendo en los festivales de EDM. Sin embargo, con su álbum debut con el alías de M.E.S.H, el productor se encargó de darle un giro a su estructura para crear un álbum que golpea directamente en la entrepierna al EDM gracias a las capaz de noise que van encimándose entre sí conforme nos va sumergiendo en los pasajes de "Piteous Gate". Esta producción ya se encuentra a la venta con PAN, así que si no habían tenido la oportunidad de escuchar a M.E.S.H. en el pasado, les recomiendo que se vayan preparando para tener un orgasmo con la densidad emocional de "Piteous Gate".
2016 fue el año más estresante que he vivido hasta el momento, ya que más allá de todas las tragedias que se presentaron alrededor del mundo y las promesas rotas de algunas personas que simplemente se pasaron otro año sin sacar un disco (cof cof Johnny Jewel, cof cof), también se encargó de darme un par de puñetazos en la cara y en la entrepierna por llevarse personas que nunca jamás podré ver en directo como el caso de Alan Vega de Suicide , Leonard Cohen, Caroline Crawley de Shelleyan Orphan, Pauline Oliveros, Else Marie Pade, Geneviève Elverum, Isao Tomita, Cash Askew de Them Are Us Too , Joey Casio, Cherushii y, entre muchos otros más, al mismo David Bowie . Esta lista de discos no es como cualquier otra que he publicado en años pasados, ya que aunque los tributos siempre me han parecido una cosa super cliché, al final quiero dedicarle este conteo a esas bellas almas que no podrán seguir haciendo que este mundo sea menos doloroso. ¿Demasiado cursi? Tal vez, pero eso me vale dos...
