Trevor Powers es este tipo que en cuestión de meses se convirtió en una de las mentes más interesantes a seguir en todo el circuito musical, a raíz de un dulce y entrañable sencillo que lo fue catapultando hasta que su álbum debut de nombre "The Year of Hibernation" bajo el nombre de Youth Lagoon, hiciera que el 2011 se tornara aún más intrigante dentro de esta camada de dúos que fueron remplazando la estructura original de una banda común, para refugiarse en pequeños sintetizadores y maquinas de percusión para con ellos crear, una atmósfera envolvente e 'inigualable' al más puro estilo del dream pop. Sin embargo en lo personal, de manera inicial me costó un poco de trabajo lograr encontrar un vinculo fuerte y especial con todo el debut de Youth Lagoon, ya que no solamente llegó a nuestros oídos sin siquiera haber tenido un pequeño EP de respaldo, sino que fue un disco que representaba esa manera acelerada y nada compleja que actos similares como Porcelain Raft estaban utilizando para crear sus melodías y si, por este simple hecho puedo decir que de algún modo Youth Lagoon no fue un acto que viniera a volarme la cabeza, después de toda esa deliciosa camada que incluía proyectos de la talla de Memory House. Por otro lado, Trevor Powers es un tipo visionario que no solo se conforma con el seguir emulando y calcando los mismos sonidos sin llegar a alguna otra parte; digamos que él decide adentrarse un poco más en toda la parte sentimental de los seres humanos; ese lado en el que hasta la persona más dura puede derrivarse y caer en un abismo lleno de melancolía del que se rehusa a salir. Digo, sólo bastaba ver el vídeo que presentó para "Montana", y algunos otros detalles que hacen que su show en vivo se convierta en algo demasiado intimo sin siquiera contar con una banda compleja que lo respalde. Ahora bien, si de complejidad hablamos, su segundo álbum representa todos los riesgos que Powers quiso tomar para no quedarse estancado en la formula lo-fi bajo la que fueron creadas sus primeras grabaciones, lo cual hasta cierto punto también hacía de Youth Lagoon algo muy interesante, pero también lo es esta parte en la que no sólo decide crear armonías de casi 3 o 4 minutos de duración como "Through Mind And Back", en donde ni siquiera se animo a ponerle vocales, ya que con ello nos va introduciendo un poco más a su mundo lleno de fantasía y panoramas que se pueden interpretar de una forma fascinante desde el arte del disco. La parte mala de todo eso, es que en esa melodía no pasa mucho en realidad, es como esos cortes llenos de ambient que se encontraban en el disco de Boy Friend, los cuales no embonaban muy bien con la siguiente canción, y esto es lo que ocurre entre los segundos de transición entre "Through Mind And Back" y "Mute", pero por fortuna el resto de las canciones portan con una finura instrumental que proyecta una imagen introvertida de Powers, en la que su lado más soñador e infantil se ve plasmado en las dulces armonías de "Attie Doctor". Bueno, aunque la mayoría de estas canciones tienen una sensación de haber salido de un cuento de hadas, o de mundos del tipo Alicia En El País De Las Maravillas, es un álbum en el que se percibe a un Youth Lagoon ambicioso y maduro, la timidez de su debut parece disiparse de manera comprimida por detrás de toda la experimentación sonora de canciones como "The Bath". Además, el hecho de que haya optado por incluir un poco más de instrumentación convencional dentro de sus canciones, le da unos toques llenos de frescura a este material cuando pasan por nuestros oídos temas en forma de "Pelican Man", en donde incluso podríamos citar algunas bandas que han sido una fuerte influencia para el mismo Powers, las cuales pueden llegar hasta la parte épica de The Beatles (bueno, todo en ellos era épico). "Dropla" es, por mucho, la mejor canción de este segundo álbum de Youth Lagoon, y creo que en general es uno de sus mas grandes logros hasta el momento, ya que lamentablemente el resto del disco no cuenta con muchas cosas que lo conviertan en algo especial, pero esta melodía es perfecta de principio a fin; la manera en la que se va desenvolviendo a través de pequeños ingredientes de melancolía y bases que nos van respaldando hasta el desgarramiento vocal de Powers, hacen de este tema una verdadera maravilla. De algún modo "Dropla" es la descripción general de lo que es Youth Lagoon para todos aquellos oídos que apenas empiezan a involucrarse con su sonido, y que por alguna razón decidieron ignorar su delicado debut. Para "Sleep Paralysis", volveremos a toparnos con la parte entrañable y juguetona del disco, la cual pudo haberse desenvuelto de un mejor modo considerando que todas estas canciones cuentan con una duración de 5 minutos en promedio, mientras que en "Third Dystopia" y "Raspberry Cane" se encontraran con varias referencias de "The Year of Hibernation", lo cual tiene todo el sentido posible ya que en los primeros momentos de este disco, parecía que toda esa imagen ingenua y sin experiencia se había convertido en un ente poderoso y confiado que en cualquier momento pudiera terminar haciendo algo muy muy lamentable. Afortunadamente, Trevors puede ser absolutamente todo lo que les acabo de decir, pero mejor una mente triste o mediocre que no sea capaz de crear maravillas, ya que para el momento en el que culmina esta producción, "Daisyphobia" se encarga de prepararnos mentalmente para un viaje cósmico a través de armonías que pudieran emanar desde el fondo de un circo, o desde la misma cuna de un recién nacido. "Wondrous Bughouse" no es nada que requiera de mucha cabeza, es un disco que sólo viene a cumplir con su deber para brindarnos un momento cálido y hacernos viajar por distintos mundos sin levantarnos de nuestro lugar, con la única problematica de que en muchas ocasiones pareciera que estamos estancados en un mismo espacio, y ello puede deberse a que el orden de las canciones no es realmente el mejor de todos.Youth Lagoon: Twitter / Facebook / Soundcloud