Justo un mes después de que salió "Frozen Niagara Falls", Dominick Fernow colgó en el sitio de Hospital Productions un bundle bastante atractivo que incluía un cassette titulado "Cocaine Daughter", lo cual en un inicio me hizo pensar que se trataba única y exclusivamente de la canción del mismo nombre que aparece en "Frozen Niagara Falls", pero al final resultó que se trataba de un álbum que había grabado desde la década pasada y que por alguna u otra razón estuvo manteniendo en secreto durante un buen rato. Por ese motivo, puede que a lo largo de su hora de duración se encuentren con el estilo clásico de los primeros lanzamientos de Prurient, cosa que obviamente vendrá a satisfacer el espíritu de todos aquellos puristas del noise que todavía no terminan de aceptar la transición por la que ha ido pasando Fernow desde "Bermuda Drain". Escúchenlo acá abajo y lloren sangre.
2016 fue el año más estresante que he vivido hasta el momento, ya que más allá de todas las tragedias que se presentaron alrededor del mundo y las promesas rotas de algunas personas que simplemente se pasaron otro año sin sacar un disco (cof cof Johnny Jewel, cof cof), también se encargó de darme un par de puñetazos en la cara y en la entrepierna por llevarse personas que nunca jamás podré ver en directo como el caso de Alan Vega de Suicide , Leonard Cohen, Caroline Crawley de Shelleyan Orphan, Pauline Oliveros, Else Marie Pade, Geneviève Elverum, Isao Tomita, Cash Askew de Them Are Us Too , Joey Casio, Cherushii y, entre muchos otros más, al mismo David Bowie . Esta lista de discos no es como cualquier otra que he publicado en años pasados, ya que aunque los tributos siempre me han parecido una cosa super cliché, al final quiero dedicarle este conteo a esas bellas almas que no podrán seguir haciendo que este mundo sea menos doloroso. ¿Demasiado cursi? Tal vez, pero eso me vale dos...
