En alguna ocasión les llegué a mencionar que Dominick Fernow había estado bastante tranquilo y sin dar tantas señales de vida, pero naturalmente esto se debía a que estaba preparando una serie de lanzamientos que se están alejando un poco del meditativo techno que estuvo haciendo en años recientes como Vatican Shadow. Por un lado, Fernow revivirá por completo a Prurient con un álbum doble que se espera esté disponible en mayo a través de Profound Lore y, por si fuera poco, este mes reactivó su viejo alías de Exploring Jezebel para lanzar este material bastante sofocante bautizado como "On A Business Trip To London", el cual ya se encuentra disponble con mis camaradas de Blackest Ever Black. En este material, Fernow regresó a los terrenos que lo convirtieron en todo un maldito dios del noise, aunque la catarsis no es presentada en su formato clásico, sino de un modo en el que cada sonido sirve como una herramienta que estimulará sus deseos más enfermos. Ya saben, es Dominick Fernow:
2016 fue el año más estresante que he vivido hasta el momento, ya que más allá de todas las tragedias que se presentaron alrededor del mundo y las promesas rotas de algunas personas que simplemente se pasaron otro año sin sacar un disco (cof cof Johnny Jewel, cof cof), también se encargó de darme un par de puñetazos en la cara y en la entrepierna por llevarse personas que nunca jamás podré ver en directo como el caso de Alan Vega de Suicide , Leonard Cohen, Caroline Crawley de Shelleyan Orphan, Pauline Oliveros, Else Marie Pade, Geneviève Elverum, Isao Tomita, Cash Askew de Them Are Us Too , Joey Casio, Cherushii y, entre muchos otros más, al mismo David Bowie . Esta lista de discos no es como cualquier otra que he publicado en años pasados, ya que aunque los tributos siempre me han parecido una cosa super cliché, al final quiero dedicarle este conteo a esas bellas almas que no podrán seguir haciendo que este mundo sea menos doloroso. ¿Demasiado cursi? Tal vez, pero eso me vale dos...
