Con "Tarot Sport", Andrew Hung y Benjamin John Power demostaron que para ser un acto de noise, también pueden hacer que sus composiciones vayan desarrollando una singular melodía para tornar inmediatamente sus canciones en verdaderos clásicos contemporaneos. Fuck Buttons en eso, un clásico contemporaneo que serviria como ejemplo para tratar de describir de un modo más exquisito la definición de corrientes como el 'rock progresivo'; si, las canciones de la dupla por lo regular van rebasando los 8 minutos de duración a base de un conjunto de vibraciones sonoras de un volumen inmenso, que incluso hace que este proyecto se muestre en su forma virtuosa sin siquiera estar manipulando una serie de guitarras que los meta directamente en una rama de la música como esta. Sin embargo Fuck Buttons tiene mucho de la estética del prog-rock en sus composiciones, con todo y que su esencia está más impulsada por la catarsis ambiental que un par de máquinas de alto calibre pueden provocar con tan sólo dedicarles un par de minutos, y así descubrir los mundos fascinantes de la experimentación que afortunadamente estos dos tipos han ido fortaleciendo al involucrarse con diversos proyectos en solitario como Dawn Hunger y Blanck Mass "Slow Focus", su tercer material de larga duración, es un poderoso documento al que se le puede dar lectura con mucha facilidad, aunque los nervios puedan apoderarse de nuestro cuerpo al escuchar las apabullantes secuencias que van haciendo de la atmósfera de "Brainfreeze" algo tremendamente grande. Y es que justamente cuando sus canciones alcanzan ese nivel de inmensidad, uno pudiera pensar que ya no puede tornarse en algo más ruidoso hasta que la dupla decide proyectar ese característico sonido que fue haciendo de "Olympians" un clásico instantaneo que incluso, hizo que Fuck Buttons sorprendentemente desfilara en la ceremonia de apertura de los Juegos Olimpicos de Londres (FTW). Las bases de synths en este material no son un simple recorrido que vaya haciendo de las canciones algo predecible con todo el noise que van emanando con el paso de los minutos, sino que incluso se puede decir que en esta intrigante aventura se van percibiendo de un modo juguetón en "Year Of The Dog", para así dar paso a la disonancia clave de este material bajo el nombre de "The Red Wing"; un track en el que no nada más aparecen los típicos sonidos creados por un conjunto de máquinas que constantemente van exponiendo un bajeo ensordecedor, sino que aquí es uno de esos instantes en los que el dúo opta por incluir un poco más de instrumentación convencional en la parte frontal de las percusiones. La distorsión es fenomenal, los efectos vocales -que en muchas ocasiones no se podrían distinguir con claridad- son algo brillante, pero con el paso de los minutos el disco va entrando en un limbo que no necesariamente es algo malo, ya que con ello hacen que nuestro cerebro caíga en una hípnosis cerebral en la que de un momento a otro nos encontranmos a nosotros mismos flotando en un entorno lleno de colores en la simpleza de "Sentients", y en la desesperación auditiva que provoca descaradamente "Prince's Prize". Fuck Buttons es un proyecto con la capacidad de hacer del ruido un himno, ya que el noise por lo regular suele codearse con los terrenos industriales de la música oscura, sin dejar de lado la corriente techno que en la actualidad entes como Dominick Fernow han ido explotando de forma brillante; sin embargo esta dupla ha estado haciendo del noise algo convencional con su formula de suavizar sutilmente la catarsis que va deformando la melodía de "Stalker" y los maratónios minutos con los que cierra esta producción de la mano de "Hidden XS". Hasta cierto punto ese es un muy buen ejemplo para demostrar que Fuck Buttons es un acto impulsado por una genialidad positiva que puede hacer de canciones compuestas de un drone inmenso, en algo completamente digerible.
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